viernes, 27 de marzo de 2020

Etapas del desarrollo segun Erick Erikson


ERICK ERIKSON

BASES DE LA TEORIA DE ERICKSON

Erikson propuso que las personas experimentan en cada etapa un conflicto que sirve como punto de inflexión en el desarrollo, como un estímulo para la evolución. Estos conflictos se centran en desarrollar una cualidad psicológica o no desarrollar esa cualidad. Durante la etapa, el potencial de crecimiento personal es alto, pero el potencial de fracaso también lo es.
Así, si las personas se enfrentan con éxito al conflicto superan esta etapa con fortalezas psicológicas que les servirán para el resto de sus vidas. Pero si, por el contrario, no logran superar con eficacia estos conflictos, es posible que no desarrollen las habilidades esenciales necesarias para encarar con acierto los retos de las siguientes etapas.

Erikson también planteó que un sentido de competencia motiva comportamientos y acciones. De este modo, cada etapa de la teoría del desarrollo psicosocial de Erikson se refiere a volverse competente en un área de la vida. Por lo tanto, si la etapa se maneja bien, la persona tendrá una sensación de dominio, pero si la etapa se maneja mal, la persona se quedará con un sentido de insuficiencia en ese aspecto del desarrollo.

Etapa 1. Confianza vs Desconfianza (0-18 meses)
En la primera etapa de las etapas de desarrollo psicosocial de Erikson, los niños aprenden a confiar -o no confiar- en los demás. La confianza tiene mucho que ver con el apego, la gestión de relaciones y la medida en la que el pequeño espere que los demás cubran sus necesidades. Debido a que un bebé es totalmente dependiente, el desarrollo de la confianza se basa en la confiabilidad y la calidad de los cuidadores del niño, especialmente con su madre.

Si los padres exponen al niño a una relación de afecto en la que prime la confianza, es probable que el pequeño también adopte esta postura frente al mundo. Si los padres no brindan un entorno seguro y no satisfacen las necesidades básicas del niño, este probablemente aprenderá a no esperar nada de los demás. El desarrollo de la desconfianza puede llevar a sentimientos de frustración, sospecha o insensibilidad por lo que ocurre en un entorno del que esperan poco o nada.

Etapa 2. Autonomía Vs Vergüenza y duda (18 meses-3 años)
En la segunda etapa de las etapas de desarrollo psicosocial de Erikson, los niños adquieren cierto grado de control sobre su cuerpo, lo que a su vez hace que su autonomía crezca. Al poder completar tareas por sí mismos con éxito, obtienen un sentido de independencia y autonomía. Así, al permitir que los niños tomen decisiones y ganen en control, los padres y cuidadores pueden ayudar a los niños a desarrollar un sentido de autonomía.

Los niños que completan esta etapa con éxito suelen contar con una autoestima sana y fuerte, mientras que los que no lo hacen suelen quedarse con una sensación de caminar sobre un suelo demasiado inestable: ellos mismos (su propio soporte). Erikson creía que lograr un equilibrio entre autonomía, vergüenza y duda llevaría a la voluntad, que es la creencia de que los niños pueden actuar con intención, dentro de la razón y los límites.

Etapa 3. Iniciativa Vs Culpa (3-5 años)
En la tercera etapa planteada por Erikson, los niños comienzan a afianzar su poder y control sobre el mundo a través del juego, marco de un valor incalculable para las interacciones sociales. Cuando logran un equilibrio ideal de iniciativa individual y la voluntad de trabajar con otros, surge la cualidad del ego conocida como propósito.

Los niños que tienen éxito en esta etapa se sienten capaces y confiados para guiar a otros. Aquellos que no logran adquirir estas habilidades es probable que se queden con un sentimiento de culpa, dudas y falta de iniciativa.

La culpa es buena en el sentido de que demuestra la capacidad de los niños para reconocer cuando han hecho algo mal. Sin embargo, la culpa excesiva e inmerecida puede hacer que el niño descarte desafíos por no sentirse capaz de afrontarlos: el sentimiento de culpa no deja de ser uno de los nutrientes más ricos del miedo.

Niño con ansiedad

Etapa 4. Laboriosidad Vs Inferioridad (5-13 años)
Los niños comienzan a realizar tareas más complicadas; por otro lado, su cerebro alcanza un grado de madurez alto, lo que les permite empezar a manejar abstracciones. También pueden reconocer sus habilidades, así como las habilidades de sus compañeros. De hecho, los niños a menudo insistirán en que se les den tareas más desafiantes y exigentes. Cuando logran estas tareas, esperan obtener un reconocimiento asociado.

El éxito en la búsqueda de un equilibrio en esta etapa del desarrollo psicosocial nos lleva a hablar de competencia: los niños desarrollan una confianza en sus habilidades para manejar las tareas que se les presentan. Otro logro importante es que empiezan a calibrar de manera más realista aquellos desafíos que están preparados para afrontar y aquellos que no.

Si los niños que no pueden desempeñarse tan bien como desean, a menudo aparece el sentimiento de inferioridad. Si este eco de inferioridad no se aborda adecuadamente y el niño no recibe una ayuda para la gestión emocional de sus fracasos, puede optar por descartar cualquier tarea que sea difícil por miedo a volver a vivir esa sensación. De aquí que sea tan importante considerar el esfuerzo del niño a la hora de valorar una tarea, separándolo del resultado objetivo.

Etapa 5. Identidad vs Difusión de Identidad (13-21 años)
En esta etapa de las etapas de Erikson, los niños se convierten en adolescentes. Encuentran su identidad sexual y empiezan diseñar una imagen de esa persona futura a la que quieren parecerse. A medida que crecen, intentan encontrar sus propósitos y roles en la sociedad, así como solidificar su identidad única.

En esta etapa los jóvenes también deben tratar de discernir qué actividades son adecuadas para su edad y cuáles se consideran ‘infantiles’. Deben encontrar un compromiso entre lo que ellos esperan de sí mismos y lo que su entorno espera de ellos. Para Erikson completar esta etapa con éxito supone terminar de edificar una base sólida y saludable para la vida adulta.

Etapa 6. Intimidad Vs Aislamiento (21-39 años)
En esta etapa del desarrollo psicosocial de Erikson, los adolescentes se convierten en adultos jóvenes. Al comienzo, la confusión entre identidad y rol está llegando a su fin. En los adultos jóvenes todavía suele ser una prioridad importante la de responder a los deseos del entorno y de esta manera «encajar». Sin embargo, también es una etapa en la que se empiezan a trazar determinadas líneas rojas de manera autónoma: aspectos que la persona no estará dispuesta a sacrificar por contentar a alguien.


Es verdad que esto también se da en la adolescencia, pero ahora lo que cambia es el sentido. Lo que se defiende deja de ser en buena mediad reactivo para pasar a ser reactivo. Hablamos de iniciativa.

Una vez que las personas han establecido sus identidades, están listas para hacer compromisos a largo plazo con los demás. Se vuelven capaces de formar relaciones íntimas y recíprocas, y voluntariamente hacen los sacrificios y compromisos que tales relaciones requieren. Si las personas no pueden formar estas relaciones íntimas, puede aparecer una sensación de aislamiento no deseada, despertando sentimientos de oscuridad y angustia.

Si durante esta etapa las personas no encuentran un compañero, es posible que se sientan aisladas o solas. El aislamiento puede crear inseguridades y un sentimiento de inferioridad, ya que las personas pueden pensar que hay algo malo en ellas. Pueden creer que no son lo suficientemente buenos para otras personas, y esto puede llevar a tendencias autodestructivas.

Etapa 7. Generatividad Vs Estancamiento (40-65 años)
Durante la edad adulta, continuamos construyendo nuestras vidas, enfocándonos en nuestra carrera y nuestra familia. Generatividad significa cuidar a las personas más allá de sus seres queridos directos. A medida que las personas ingresan a la era de ‘mediana edad’ de sus vidas, el alcance de su visión se extiende desde su entorno directo, que incluye a ellos mismos y a su familia, a una imagen más amplia y completa que engloba a la sociedad y su legado.

En esta etapa, las personas reconocen que la vida no se trata solo de ellos mismos. A través de sus acciones, esperan hacer contribuciones que se conviertan en legado. Cuando alguien logra este objetivo, recibe una sensación de logro. Sin embargo, si no siente que ha contribuido al panorama general, entonces puede pensar que no ha hecho o no está capacitado para hacer nada significativo.

La generatividad no es necesaria para que los adultos vivan. Sin embargo, la falta de ella puede robar a una persona un mayor sentido de logro.

Mujer madura sonriendo

Etapa 8. Integridad del ego vs Desesperación (65 años en adelante)
En la última etapa de las etapas propuestas por Erikson, las personas pueden elegir la desesperación o la integridad. Pensemos que el envejecimiento es en buena medida una acumulación de pérdidas que demandan compensaciones. Por otro lado, aparece la sensación de que se ha dejado más tiempo atrás del que queda por delante.

De esta mirada al pasado puede nacer la desesperación y la nostalgia en forma de niebla o, por el contrario, la sensación de que la huella dejada, lo compartido y lo logrado, ha merecido la pena. Una mirada u otra marcará de alguna manera lo que la persona espere del futuro y del presente.

Las personas que alcanzan una visión íntegra de sus vidas no tienen problemas a la hora de reconciliarse con aquella persona del pasado que quizás en algún momento no supo estar a la altura. Reafirman el valor de su existencia y reconocen su importancia, no solo para ellos mismos, sino también para otras personas.
IMPORTANCIA EN LA ACTUALIDAD DE ESTA TEORIA
La Teoría del Desarrollo Psicosocial de Erikson es un de las más importantes y aceptadas por las diferentes vertientes psicológicas, lo que supone un auténtico logro.
La teoría formulada por Erikson ha marcado la base de la psicología evolutiva, también conocida como psicología del desarrollo o psicología del ciclo vital, que tiene como objeto de estudio la evolución del ser humano en las diferentes etapas de la vida.
No sólo se trata de ver cómo un individuo madura física y emocionalmente junto con las reacciones que este hecho provoca en sus actitudes y sus acciones, también cómo se adapta al proceso de cambio constante que es la vida, es decir, a los cambios que se producen en el mundo y que resultan incontrolables



COMO SE PUEDE IMPLEMENTAR EN LA ACTUALIDAD
Llevando una evaluación psicológica a un niño hasta su adultez.

PUNTOS DE VISTA QUE YA ESTAN OBSOLETOS O NO SON DE AYUDA EN LA ACTUALIDAD.
Una importante debilidad de la teoría del desarrollo psicosocial de Erikson es que los mecanismos exactos para resolver conflictos y pasar de una etapa a la siguiente no están bien descritos o desarrollados. En este sentido, la teoría no detalla exactamente qué tipo de experiencias son necesarias en cada etapa para resolver con éxito los conflictos y pasar a la siguiente etapa.
la teoría del desarrollo psicosocial de Erikson puede ser cuestionada sobre si sus etapas deben considerarse como secuenciales, y solo ocurren dentro de los rangos de edad que sugiere. Existe un debate sobre si las personas solo intentan definir su identidad durante los años de la adolescencia o si una etapa no puede empezar hasta haber cerrado completamente la anterior.



PUNTOS IMPORTANTES QUE LLAMARON MI ATENCION
Erickson también propone una teoría de la competencia, cada una de las etapas vitales da pie al desarrollo da una serie de competencias.
Si en cada una de las nuevas etapas de la vida la persona ha logrado la competencia correspondiente a ese momento vital esa persona experimentara una sensación de dominio que Erickson conceptualizo como fuerza del ego.

LA PERSONALIDAD POR FREUD



SIGMUND FREUD

BASES DE LA TEORIA



El Psicoanalista Sigmund Freud creía que el comportamiento y la personalidad derivan de la interacción constante y única de fuerzas psicológicas conflictivas que operan en tres diferentes niveles de conciencia: el preconsciente, el consciente y el inconsciente. La teoría psicoanalítica de la mente consciente e inconsciente a menudo se explica utilizando una metáfora del iceberg: El conocimiento consciente es la punta del iceberg, mientras que el inconsciente está representado por el hielo oculto debajo de la superficie del agua.


El inconsciente incluye pensamientos, emociones, recuerdos, deseos y motivaciones que se encuentran fuera de nuestro conocimiento, sin embargo, continúan ejerciendo una influencia en nuestro comportamiento.

Como todos sabemos, Sigmund Freud fue el fundador de la teoría psicoanalítica. Mientras que sus ideas se consideraron algo impactantes en su tiempo, hoy en día continúan creando debate y controversia, incluso ahora, su obra tuvo una profunda influencia en una serie de disciplinas, incluyendo la psicología, la sociología, la antropología, la literatura y el arte.

El término psicoanálisis se utiliza para referirse a muchos aspectos del trabajo y la investigación de Freud, incluyendo la terapia freudiana y la metodología de investigación que utiliza para desarrollar sus teorías. Freud se basó en gran medida de sus observaciones y estudios de casos de sus pacientes cuando formuló su teoría del desarrollo de la personalidad.

Los Tres niveles de la mente según Freud
Antes de que podamos entender la teoría de la personalidad de Freud, debemos primero entender su punto de vista de cómo está organizada la mente.

Según Freud, la mente se puede dividir en tres niveles diferentes:

La mente consciente
Incluye todo aquello de lo que somos conscientes. Este es el aspecto de nuestro proceso mental que nos permite pensar y hablar de forma racional. A parte de esto, incluye nuestra memoria, que no siempre es parte de la conciencia, pero se puede recuperar fácilmente en cualquier momento y se pone en nuestro conocimiento. Freud llamó a esto el preconsciente.

La mente preconsciente
Es la parte de la mente que representa la memoria ordinaria. Si bien no somos conscientes de esta información en cualquier momento dado, podemos recuperarla y tirar de ella en la conciencia cuando sea necesario.

La mente inconsciente
Es donde guardamos nuestros sentimientos, pensamientos, impulsos y los recuerdos que se encuentran fuera de nuestro conocimiento consciente. La mayor parte de los contenidos del inconsciente, según Freud, son inaceptables o desagradables, como los sentimientos de dolor, ansiedad o conflicto. Para él, el inconsciente puede influir en nuestra conducta y experiencia, a pesar de que no somos conscientes de estas influencias subyacentes.



De este modo, Freud comparó estos tres niveles de la mente con un iceberg:

La punta del iceberg que se puede ver por encima del agua representa la mente consciente.
La parte del iceberg que se sumerge debajo del agua, pero es aún visible es el preconsciente.
El grueso del iceberg está oculto debajo de la línea de flotación y representa el inconsciente.
Teoría de la Personalidad de Freud: consciente, inconsciente, Yo, Superyó y Ello



¿En qué consisten el Ello, el Yo y el Superyó?
Cada persona posee también una cierta cantidad de energía psicológica que forma las tres estructuras básicas de la personalidad: el ello, el yo y el superyó. Estas tres estructuras tienen funciones diferentes y actúan en distintos niveles de la mente.

Según Sigmund Freud, cada componente añade su propia contribución única a la personalidad y los tres elementos trabajan juntos para formar comportamientos humanos complejos.

De acuerdo con esta la teoría, ciertos aspectos de nuestra personalidad son más primitivos y que nos pueden presionar para actuar sobre nuestros impulsos más básicos. Otras partes de la personalidad pueden lograr contrarrestar estos impulsos y se esfuerzan por hacer que se ajusten a las exigencias de la realidad.

Vamos a ver cada una de estas partes clave de la personalidad, cómo funcionan de forma individual y cómo interactúan.

El Ello
El Ello es el único componente de la personalidad que está presente desde el nacimiento.
Este aspecto de la personalidad es completamente inconsciente e incluye los comportamientos instintivos y primitivos.
Según Freud, el Ello es la fuente de toda la energía psíquica, por lo que es el componente principal de la personalidad.
El ello es impulsado por el principio del placer, que se esfuerza por lograr la satisfacción inmediata de todos los deseos, deseos y necesidades. Si estas necesidades no se satisfacen inmediatamente, el resultado es un estado de ansiedad o tensión.

Por ejemplo, un aumento de la sed o el hambre debe producir un intento inmediato de comer o beber.



El Ello es muy importante desde los momentos más tempranos de la vida, ya que asegura que se satisfagan las necesidades de un bebé. Si el bebé tiene hambre o se siente incómodo, él o ella van a llorar hasta que las demandas del Ello sean satisfechas.

Sin embargo, el inmediato cumplimiento de estas necesidades no siempre es realista ni posible. Si estuvimos gobernados enteramente por el principio del placer, conforme nos hacemos mayores podríamos cogeríamos sin más las cosas que queremos sin importarnos las otras personas, para satisfacer nuestros propios deseos.

Cielo Infierno
Este tipo de comportamiento sería tanto perjudicial como socialmente inaceptable. Según Freud, el Ello intenta resolver la tensión creada por el principio del placer a través del proceso primario, que consiste en la formación de una imagen mental del objeto deseado como una manera de satisfacer la necesidad.

El Yo
El Yo es el componente de la personalidad que se encarga de tratar con la realidad.
El Yo se desarrolla a partir del Ello y asegura que los impulsos del Ello puedan expresarse de una manera aceptable en el mundo real.
Las funciones del Yo son utilizadas en el consciente, el preconsciente y el inconsciente de la mente.
El Yo funciona basándose en el principio de la realidad, que se esfuerza por satisfacer los deseos del Ello de forma realista y socialmente adecuada. El principio de realidad sopesa los costos y beneficios de una acción antes de decidirse a actuar sobre los impulsos o abandonar. En muchos casos, los impulsos del Ello pueden ser satisfechos a través de un proceso de retraso de la gratificación. El Yo finalmente permitirá el comportamiento que busca el Ello, pero sólo en el lugar y momento adecuado.

El Yo también descarga la tensión creada por los impulsos no satisfechos a través de un proceso secundario, en el que el Yo trata de encontrar un objeto en el mundo real que coincida con la imagen mental creada por el proceso primario del Ello.

El Superyó
El último componente de la personalidad descrito por Freud es el Superyó.

El Superyó es el aspecto de la personalidad que contiene todos nuestros estándares morales interiorizados e ideales que adquirimos de ambos padres y de la sociedad; nuestro sentido del bien y el mal.
El Superyó nos proporciona directrices para hacer juicios.
El Superyó comienza a surgir en torno a los cinco años.
Existen dos partes fundamentales del Superyó:

El ideal del Yo, que incluye las reglas y normas para el buen comportamiento. Incluyen aquellos que Son aprobados por las figuras de autoridad de los padres y otros. Aquí se encontrarían los sentimientos de orgullo, valor y logro.
La conciencia, que incluye información acerca de las cosas que son consideradas por los padres y la sociedad. Se trata de comportamientos que a menudo están prohibidos y dan lugar a malas consecuencias, castigos o sentimientos de culpa y remordimientos.
El Superyó actúa para perfeccionar y civilizar nuestro comportamiento. Trabaja para suprimir todos los impulsos inaceptables del Ello y se esfuerza por hacer que los actos de Yo se encuadren en las normas sociales, más que en principios realistas. El Superyó está presente en el consciente, preconsciente e inconsciente.

La interacción entre el Ello, el Yo y el Superyó
Con tantas fuerzas en competencia, es fácil ver cómo podría surgir un conflicto entre el Ello, el Yo y el Superyó. Freud utilizó el término fuerza del ego para referirse a la capacidad del ego para funcionar a pesar de estas fuerzas en duelo. Una persona con buena fuerza del Yo es capaz de gestionar eficazmente estas presiones, mientras que aquellos con muy poca fuerza del Yo, pueden llegar a ser demasiado inflexibles o antisociales.

Según Freud, la clave de una personalidad sana es un equilibrio entre el Ello, el Yo y el Superyó.



IMPORTANCIA EN NUESTRO MEDIO ACTUAL
Es tan importante el Psicoanálisis, porque es una herramienta que puede ayudar a las personas a vivir mejor, resolver sus problemas emocionales y sentirse más satisfecho con la vida.
La gente cree que los cambios en la vida o el crecimiento emocional es algo que naturalmente va a suceder, sin embargo, es necesario hacer cambios propositivos con el objetivo de vivir mejor. ¿Por qué vivir sufriendo? El descubrimiento del Psicoanálisis nos proporciona la posibilidad de analizar de manera profunda, lo que nos hace ser quienes somos y de esta manera buscar formas de ser congruentes con nosotros mismos.



COMO SE PUEDE IMPLEMENTAR EN LA ACTUALIDAD.
En evaluaciones Psicológicas tanto privadas como públicas.
En instituciones que ayudan a mujeres maltratadas.
En trabajos con niños con problemas psicológicos.



PUNTO DE VISTA QUE YA ESTAN OBSOLETOS O NO SON DE AYUDA EN NUESTRA ACTUALIDAD.

Contrariamente a los anteriores enfoques centrados en la investigación de laboratorios, el psicoanálisis no intenta ser una ciencia pura, su interés no recayó en la acumulación de conocimientos sobre la mente normal, si no en la aplicación inmediata de una nueva manera de tratar a individuos que manifestaban un comportamiento anormal.
PUNTOS IMPORTANES QUE LLAMARON MI ATENCION.
Toma mucha consideración en los primeros años de vida que concuerda con el desarrollo biológico físico. Como un niño que no se alimenta bien presenta problemas físicos así un niño con problemas en estas etapas al ser adulto presentara problemas psicológicos sociales como sexuales.
Freud todo lo relaciona con el sexo.
En Psicoanálisis es una forma de extraer nuestro inconsciente al consiente y poder tratar lo que se oculta allí y nos hace daño